Los deshollinadores de chimeneas. Antiguamente

Cocinas de carbon antiguas

Anteriormente ya os hablé sobre como se hacía en mis casa la comida cundo yo era pequeño. Mi abuela lo llamaba fogón, así lo he llamado yo también siempre. En realidad aquella cocina de carbón contenía una parte, el fogón, que era la parte de la cocina de carbón donde se echaba el combustible. Mi abuela debió hacer algo parecido a como se hace en otros niveles de la vida donde, sin ser algo hecho demasiado consciente, se sustituye el nombre del conjunto por la parte.

La chimenea

De esta cocina salía un tubo, en la parte derecha, creo recordar que estaba al aire y se elevaba al piso superior, y así hasta el tejado.

Los deshollinadores. Acrobatas del tejado

Creo que era una vez al año cuando venían los deshollinadores a limpiar aquellos tubos. Llegaban con las caras llenas de hollín, hoy día, como os podéis imaginar, no sería muy recomendable llevar la cara todos los días con ese producto.

Pero como podréis comprender a mi de pequeño ese acontecimiento anual me sobrepasaba: Unos señores desmontando aquellos tubos, subiéndose por el tejado de la casa,un tejado naturalmente antiguo, de tejas. Claro, yo nunca los vi trabajar en el tejado pero esto le daba más juego a mi fantasía de que aquellos hombres eran una especie de acróbatas del tejado.

 

Pero había que limpiar los tubos de las chimeneas porque entonces la mayoría cocinábamos con carbón. Aún así ya se hablaba de las cocinas de gas, que haberlas ya las había. Era una cuestión de poder acceder a ellas. Esto por supuesto transcurría cuando yo era muy pequeño. Lo que si es cierto es que a mi abuela mejor que estar todos los días luchando para poder encender la cocina de carbón, y teniendo que ir frecuentemente a la carbonería, más le hubiera gustado poseer una de esas modernas y maravillosas cocinas. Curiosamente ahora algunos restaurantes especializados anuncian esa comida hecha en cocina de carbón.

El hollin del carbón

Volviendo a los deshollinadores, recuerdo que venían con unos larguísimos palos deshollinadores que metían por el hueco de los tubos para arrastrar el hollín. Esta parte que hacían dentro de nuestra casa era la que yo podía ver, la otra me la imaginaba.Y estos hombres no llevaban más que el mono de trabajo, quiero decir que no llevaban ninguna protección más. No llevaban máscara, gafas protectoras, casco….A que hoy suena raro y sería impensable trabajar así en un país desarrollado. Un detalle del cual me he acordado, alguno llevaba un pañuelo en la cabeza sujeto con cuatro nudos.

Yo no se lo que cobrarían por ese trabajo pero seguro que era muy poco.

Hoy día es otra cosa, aunque siga existiendo el oficio supongo no tiene nada que ver con las condiciones en que se hacía entonces, afortunadamente.

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