Una madre es para siempre

Las madres son perfectas

¿Y porque digo esto? Esto de que una madre es para siempre y que es perfecta. Alguno me podréis decir: No estoy de acuerdo, mi madre no es perfecta, ¿ y para siempre? nadie es perfecto, ni para siempre. Vale, vamos a ver de que estoy hablando.

Cuando hablo de que una madre es para siempre quiero decir que, además de la propia madre y sus vicisitudes, hay otra que siempre está ahí, queramos o no. ¿Quien no ha llamado a su madre, de una forma u otra, en momentos de apuro, de verdadera necesidad? Porque no solo es la madre real la que está cerca de nosotros cuando la necesitamos, también está esa otra madre perfecta. Incluso nos sirve para, en su imagen, depositar los anhelos, esperanzas, virtudes…

Nuestra madre ya está en el mundo cuando nosotros, desvalidos, llegamos a él. Es por tanto sagrada para nosotros: Es un misterio que nos debe infundir respeto.

La madre de este mundo

Volviendo a la madre como ser mundano, es decir con sus virtudes y defectos, esta puede ser no solo la madre que me pario sino la persona que me ha críado, por ejemplo. En mi caso me crío mi abuela, y pudo hacerlo perfectamente.

 

Porque ocurre que, en mi opinión, lo biológico no determina apenas  nada. He conocido casos reales, el hijo, la hija, adoptados por otros padres no biológicos y, sinceramente, creo que no hay diferencia. Es más, os puedo decir que a veces los padres, abuelos biológicos, etc. pueden tener respecto a sus descendientes un escaso trato.

Porque como decía mi abuela, en este caso biológica, “el roce hace el cariño” . Por supuesto uno se lo gana por estar ahí para lo bueno y lo malo. Recuerdo al abuelo de alguien que llegaba de año en año a saludar a sus nietos, muy simpático les soltaba un billete para que se comprasen algo y, hala, hasta el año que viene. También he conocido padres y madres en situaciones parecidas. Pero bueno, no seré yo él que juzgue a nadie, por que no soy quien para ello.

Ideal y perfecta

La que si, insisto, siempre estará a mi lado, de alguna forma, es la imagen de esa madre perfecta que todos necesitamos tener. Y que no tiene por que coincidir siempre con la real. Si bien es cierto que a veces nuestra madre real, sea biológica, sea adoptiva, sea una abuela o tía, encarnan esa madre ideal y perfecta. Pero nosotros no somos prefectos, ni podemos pretender que las venticuatro horas del día y todos los días del año sean perfectos, así tampoco podemos pedir que nuestra madre lo sea siempre. Es un ser humano con sus virtudes y defectos, para lo bueno y lo malo. Pero eso sí, si estáis predispuestos a ello, encontraréis en los pequeños y casi desapercibidos detalles a esa madre que estará siempre que la necesitemos. Y que, en ocasiones, daría la vida por nosotros.

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